Nicolás Copérnico, nacido el 19 de febrero de 1473 en Toruń, en la actual Polonia, provino de una familia acomodada de comerciantes y funcionarios. Fue el menor de cuatro hermanos y, tras la muerte prematura de su padre, su tío materno, Lucas Watzenrode, se convirtió en su tutor y apoyo. Watzenrode, que más tarde sería obispo de Warmia, jugó un papel crucial en la vida de Copérnico, brindándole las oportunidades necesarias para su desarrollo académico.

Desde joven, Copérnico mostró una notable curiosidad intelectual. Comenzó sus estudios en la Universidad de Cracovia, donde se interesó por las matemáticas, la astronomía y la filosofía. Posteriormente, se trasladó a Italia para continuar su formación en universidades como las de Bolonia y Padua, donde se adentró en el derecho canónico y la medicina. Durante este tiempo, estableció conexiones con importantes figuras, como el astrónomo Domenico Maria Novara, quien influyó en su pensamiento crítico respecto al modelo geocéntrico predominante.

A pesar de su futura notoriedad, Copérnico llevaba una vida cotidiana muy alejada de la imagen del sabio solitario. Como canónigo en la catedral de Frauenburg, se ocupaba de diversas tareas administrativas, financieras y médicas para su comunidad. Además, organizó la defensa de la región durante conflictos bélicos, mostrando su compromiso con la causa. Aunque nunca se casó ni tuvo hijos, su relación con su ama de llaves, Anna Schilling, generó controversias en su entorno. La dedicación de Copérnico a su familia fue evidente al asumir la crianza de sus sobrinos tras la muerte de su hermana, lo que revela una faceta más personal y responsable de su vida. Su amor por la astronomía, aunque no era su ocupación principal, le llevó a realizar observaciones nocturnas que culminaron en la revolucionaria propuesta heliocéntrica, desafiando las creencias de su época y marcando un hito en la historia de la ciencia.