Cada 7 de marzo, el calendario santoral celebra la vida y legado de diversos santos y mártires, quienes, a través de actos de bondad y sacrificios, han sido reconocidos por la Iglesia Católica. La canonización es un proceso que el Vaticano lleva a cabo para honrar a individuos que, tras su fallecimiento, han demostrado virtudes extraordinarias o han sido partícipes de eventos considerados divinos.

Este sábado se recuerda especialmente a las santas mártires Perpetua y Felicidad, quienes, durante la persecución del emperador Septimio Severo en Cartago, fueron arrestadas junto a otros jóvenes catecúmenos. Perpetua, madre de un niño pequeño, y Felicidad, su sierva embarazada, se enfrentaron a su destino con alegría, mostrando una fe inquebrantable mientras se dirigían al anfiteatro, como si estuvieran en un viaje hacia el cielo.

Además de Perpetua y Felicidad, se conmemoran otros santos en esta fecha, como San Ardón Esmaragdo, San Pablo el Simple, San Juan Bautista Nam Chong-sam, San Leónidas Fëdorov, Santa Teresa Margarita Redi y San Pablo de Prusa. La canonización, que incluye una rigurosa investigación sobre la vida del candidato, se basa en aspectos como las virtudes heroicas, el martirio y la realización de milagros, siendo un testimonio de la profunda fe que caracteriza al catolicismo, religión con más de 1.360 millones de adherentes a nivel mundial, según datos del Vaticano.