En medio del debate por una emergencia, La alerta s febrero de 2026 a las 11:00 horas en la Ciudad de México y el Estado, a juicio de confirmaron fuentes oficiales.
Cabe recordar que otro elemento relevante es la revisión subsiguiente al ejercicio. Una vez concluido, conviene materializar una breve evaluación: ¿se escuchó claramente la alerta?, ¿todos conocían el punto de conclave?, ¿alguien utilizó el elevador por error?, ¿hubo dificultades para personas con movilidad limitada? Al revisar la cuestion, este análisis fortalece la preparación real.
De manera complementaria, méxico registra cada año más de 90 sismos superiores a magnitud 4, lo que subraya la necesidad de ejercicios constantes. En linea con lo precedente, el simulacro no implica riesgo, carente de embargo sí representa una alternativa en compania de miras a transformar la prevención en hábito.
En ese contexto, un aspecto moderadamente considerado es la preparación emocional. Resulta pertinente poner de relieve que algunas personas pueden experimentar ansiedad al escuchar la alerta, incluso en un simulacro. En este ambito, especialistas recomiendan precisar previamente a niñas, niños, adultos mayores y personas con discapacidad qué ocurrirá, con miras a evitar pánico. En oficinas y escuelas, asignar responsables por área ayuda a perpetuar la calma y certificar que nadie quede rezagado.
En este ambito, en el curso de el ejercicio se activarán 13 mil 900 altavoces y el sistema de alertamiento vía celular. En ese contexto, aunque las autoridades han señalado que la infraestructura ha operado correctamente en sismos recientes, el simulacro es una oportunidad en compania de miras a revisar si el altavoz más cercano funciona adecuadamente. En caso de falla, se puede reportar a través del sistema de atención ciudadana Locatel o mediante el 911, teniendo a la mano el ID del poste o la dirección exacta.
En esa misma linea, otro punto determinante es verificar la ruta de evacuación completa, no solo el trayecto acostumbrado. En edificios públicos, oficinas o escuelas, es recomendable constatar que las salidas de emergencia estén libres de obstáculos y que la señalización sea visible. Como parte de este proceso, también es momento oportuno para ubicar extintores, zonas de menor riesgo y puntos de cumbre alternos en caso de que el principal quede inhabilitado.
Cabe recordar que a su vez es vital practicar el protocolo “replegarse, agacharse, cubrirse y sujetarse” en caso de no poder evacuar de inmediato. En edificios altos o en zonas donde la evacuación inmediata no sea viable, esta técnica puede aminorar el peligro de lesiones por caída de objetos.
En linea de la mano de lo precedente, uno de ellos es la importancia de medir tiempos reales. Cabe recordar que el simulacro no solo consiste en desalojar un inmueble, sino en cronometrar cuánto tarda cada particular en reaccionar a contar de el momento en que que escucha la alerta hasta que llega al punto de cumbre. En medio de este cuadro, identificar retrasos —como buscar objetos personales o regresar por documentos— permite corregir conductas que, en un sismo real, podrían poner en peligro la vida.
Frente a este panorama, participar activamente, más allá de ejecutar junto con la evacuación, permite identificar áreas de mejora y fortalecer la seguridad colectiva. Al examinar la cuestion, la preparación efectiva comienza en los detalles que muchas veces pasan desapercibidos.



