A menos de una semana de que la Justicia declarara la quiebra de Garbarino, la emblemática cadena de electrodomésticos enfrenta su colapso definitivo. Los últimos locales que aún operaban bajo su nombre han comenzado a cerrar, marcando el fin de una era. Un caso emblemático es el del local ubicado frente a los Tribunales en el centro de Buenos Aires, que amaneció con las persianas bajadas, simbolizando el cierre de una empresa que fue líder en el mercado durante décadas.
El cierre de estos establecimientos responde a la resolución del Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, que el 4 de marzo dictó la quiebra de la firma tras el fracaso del concurso preventivo iniciado en 2021. La falta de acuerdo con los acreedores llevó al juez Fernando D'Alessandro a desapoderar a la empresa de todos sus bienes, que ahora forman parte de la masa falencial bajo la supervisión de la sindicatura.
Se abre ahora una fase crucial en el proceso: determinar los activos que aún posee Garbarino y cómo se podrán liquidar para satisfacer a los acreedores. La sentencia judicial también establece la inhibición general de bienes y la comunicación de esta situación a distintos registros públicos, incluyendo inmobiliarios y de marcas. Además, las participaciones que Garbarino tiene en empresas de Tierra del Fuego son consideradas activos importantes en el proceso de liquidación, dependiendo de su situación financiera actual.



