La Plaza de Cibeles en Madrid se convirtió en el epicentro de la espiritualidad y la celebración el pasado sábado, cuando alrededor de 85.000 personas se congregaron para participar en la IV Fiesta de la Resurrección. Organizada por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), este evento no solo marcó un hito en la vida religiosa de la ciudad, sino que también destacó el creciente interés de los jóvenes por la fe y la comunidad. La participación masiva fue un claro testimonio de que la espiritualidad está experimentando un renacer en la capital española.
Alfonso Bullón de Mendoza, presidente de la ACdP, expresó su satisfacción al observar la plaza colmada de asistentes. "La imagen de Cibeles repleta es la mejor evidencia de que la fe está atravesando un momento de revitalización, especialmente entre los más jóvenes, quienes buscan espacios donde puedan compartir su alegría y vivirla en comunidad", comentó. Este evento, que ya se ha establecido como parte integral de la vida cultural y social de Madrid, se ha consolidado como un punto de encuentro significativo para aquellos que desean celebrar su fe en un ambiente festivo.
La fiesta fue presentada por el reconocido periodista Javi Nieves y estuvo acompañada de una serie de actuaciones musicales que animaron la velada. Artistas como Liz Mitchell, conocida por su papel en el grupo Boney M, y los aclamados Gipsy Kings, así como el grupo Hakuna Group Music y DJ El Pulpo, brindaron un espectáculo vibrante. Uno de los momentos más emotivos fue la interpretación de la canción ganadora del concurso 'Música y Fe' por Ángel Catela. El evento concluyó con la Salve Rociera, que resonó en el corazón de los asistentes, simbolizando la unión y la devoción compartida.
En un giro especial, el Papa León XIV envió un mensaje de aliento a los participantes de la Fiesta de la Resurrección. La misiva fue leída por el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, y anunció la intención del Papa de realizar un acto en la misma Plaza de Cibeles durante su visita a España, programada del 6 al 12 de junio. En su carta, León XIV instó a los asistentes a aprovechar el presente, a orar y a buscar a Cristo con sinceridad, subrayando que la vida con Él es valiosa y plena.
El Pontífice también hizo hincapié en la importancia de contar con jóvenes audaces que no se avergüencen de la fe cristiana. "La evangelización no surge de estrategias, sino de corazones transformados por el Señor resucitado", afirmó León XIV, instando a los presentes a ser testigos de la esperanza y la belleza de la fe en sus comunidades. Su mensaje resuena con fuerza en una época donde la búsqueda de sentido y espiritualidad es cada vez más relevante.
Finalmente, el Papa exhortó a los fieles a entonar un "canto nuevo" que renueve la Iglesia y lleve al mundo la luz del Resucitado. En un emotivo cierre, expresó su deseo de que la alegría de la Pascua se extienda por todo el mundo, invitando a todos a ser portadores de esta alegría en sus vidas diarias. Su llamado a honrar la memoria de los mártires y a permitir que Cristo vuelva a caminar por las calles es un recordatorio poderoso de la misión que tienen los creyentes en el mundo actual, donde la verdad del Evangelio puede transformar corazones y realidades.
Este evento en Cibeles no solo fue una celebración de la fe, sino un verdadero llamado a la acción para todos los asistentes, quienes salieron renovados y con la esperanza de llevar la luz de la espiritualidad a cada rincón de sus vidas, marcando así un nuevo capítulo en la historia de la fe en Madrid.



