Christian Rainone, actual Presidente de la Fundación El Libro, se encuentra en la recta final de los preparativos para la edición número cincuenta de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, un evento que convoca a miles de amantes de la literatura cada año. En una conversación telefónica, su voz, fatigada por las horas de organización y entrevistas, revela su deseo de que la conversación en la feria se centre en los libros y no en incidentes como abucheos o polémicas. "Este es un espacio donde cada persona tiene la libertad de expresarse como desee", comenta Rainone, quien asume su rol en un contexto político y cultural complejo, marcado por tensiones y divisiones.
En años anteriores, la figura de Javier Milei había acaparado la atención de la feria, con presentaciones que congregaban a multitudes. Sin embargo, la llegada de 2024 trae consigo un cambio de dinámica. El nuevo presidente ha manifestado su descontento con la organización, acusándola de "sabotaje kirchnerista" y de mantener una actitud hostil. Este tipo de acusaciones no son nuevas; en 2018 y 2019, Pablo Avelluto, entonces Ministro de Cultura de la Ciudad, también enfrentó el rechazo del público en su intervención. Ante este panorama, surge la pregunta: ¿será posible dejar atrás estas controversias?
La elección de Rainone para liderar la Fundación El Libro parece indicar un intento de reconciliación entre el ámbito político y el de la literatura. A pesar de la invitación extendida al presidente, este declinó la oferta por motivos de agenda, pero se espera la presencia de figuras relevantes como el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. Rainone destaca la importancia de escuchar a quienes piensan de manera diferente, aunque aclara que la libertad de expresión no debe traducirse en falta de respeto.
"Nuestro objetivo es que la feria sea un espacio inclusivo donde todas las ideologías tengan cabida", afirma Rainone, quien enfatiza la necesidad de debates constructivos y pacíficos. No está a favor de los abucheos ni de comportamientos que podrían considerarse faltas de educación. La feria, que celebra cinco décadas de existencia, merece ser un lugar donde se valore el contenido literario y se respete a todos los oradores, independientemente de sus posturas políticas.
Rainone también se pronuncia sobre la importancia de que la inauguración sea un evento pacífico, donde se prioricen las discusiones sobre libros y literatura por encima de incidentes menores que puedan desviar la atención. "La institución cumple cincuenta años y merece ser tratada con seriedad. Espero que podamos escuchar a los diferentes oradores con respeto", señala. En este sentido, la presión recae tanto sobre los organizadores como sobre el público, que tiene la libertad de reaccionar, pero también la responsabilidad de hacerlo con respeto y educación.
Con una trayectoria de veinticinco años en el sector editorial, Rainone trae consigo una rica experiencia. Su incursión en el mundo de los libros comenzó de manera inesperada, después de haber trabajado en el área financiera y provenir de una familia con un negocio de artículos para el hogar. La fundación de su propia editorial, Guadal, en 2002, marcó el inicio de un camino que lo llevaría a convertirse en una figura clave en el ámbito cultural argentino. Su pasión por la literatura infantil fue el motor de esa decisión, y hoy se encuentra en una posición privilegiada para influir en el futuro de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, apostando a que la conversación se centre en lo más importante: los libros.
Mientras se acerca la inauguración, Rainone y su equipo trabajan incansablemente para crear un ambiente que fomente el amor por la lectura. La expectativa es alta y la esperanza es que este evento, que ha sido un pilar en la cultura nacional, sirva como un verdadero espacio de encuentro y diálogo entre diversas corrientes de pensamiento, donde el respeto y la educación prevalezcan por encima de los conflictos y las divisiones.



