La conversación con Carlos Belloso se centra en su reciente trabajo en la dirección de "Por amar a Mara", una obra de teatro que se presenta los sábados en La Carpintería Teatro. En esta comedia dramática, escrita y protagonizada por Diego Carreño, junto a un elenco que incluye a Sol Canesa, Cecilia Roche y Miguel Ángel Vigna, Belloso explora un tema central: la absurda naturaleza del devenir humano. Sin embargo, la charla rápidamente se expande a reflexiones más amplias sobre el contexto político y social actual, así como sobre el papel del arte en tiempos de incertidumbre.
En su taller, ubicado en una transitada esquina entre Villa Crespo y Chacarita, Belloso se muestra abierto a discutir no solo sobre su trabajo teatral, sino también sobre conceptos profundos como la vigilancia de datos y la filosofía política contemporánea. El director y actor, que se ha ganado el cariño del público a través de su trayectoria en el teatro independiente y en la televisión, considera que su labor artística va más allá de la dirección, abordando temas complejos y relevantes que resuenan en la sociedad actual. "La dirección es como armar un banquito o pintar un cuadro", reflexiona Belloso, sugiriendo que su trabajo es un proceso de construcción en el que se deben elegir cuidadosamente los materiales.
A medida que la charla avanza, Belloso comparte su inquietud sobre la tendencia de las derechas a unirse y cómo esto ha influido en su obra. "Me preocupé cuando las dos derechas se juntaron en la votación para presidente en 2023", explica, señalando que esta fusión de ideologías lo llevó a desarrollar un espectáculo que conecta con la obra "1984" de George Orwell. Belloso se sumerge en el análisis de este clásico, que originalmente satirizaba el socialismo, y plantea preguntas inquietantes sobre la naturaleza del poder en la actualidad. "¿Quién es el Gran Hermano aquí?", se pregunta, al tiempo que reflexiona sobre la figura del político Javier Milei, a quien ha representado como un payaso siniestro en su trabajo.
El director también menciona a figuras influyentes en el ámbito de la tecnología y la política, como Peter Thiel y su empresa Palantir, lo que añade una dimensión más a su análisis. Belloso relaciona estas influencias con el concepto de aceleracionismo y cómo la tecnología está configurando la percepción de la democracia en la actualidad. "La democracia está siendo cuestionada, y hay una falta de libertad evidente", sostiene, abogando por una mayor reflexión sobre cómo el arte puede servir como un espejo crítico de la realidad.
A lo largo de la conversación, Belloso se muestra consciente de la responsabilidad que implica ser artista en estos tiempos convulsos. Reitera que su "antena media rota" le permite percibir las inquietudes del momento y reflexiona sobre cómo el teatro puede funcionar como un ritual colectivo que invita a la audiencia a cuestionarse sobre su realidad. Es esta conexión con el público lo que considera esencial en su labor, ya que el arte tiene el poder de generar conciencia y propiciar el debate.
Finalmente, Belloso concluye que el espíritu del teatro independiente sigue vivo en su trabajo. Reconoce la importancia de mantener una perspectiva crítica y abierta, y se siente motivado por la posibilidad de que su arte pueda contribuir a un diálogo más amplio sobre los desafíos que enfrenta la sociedad. En un mundo donde la vigilancia y la manipulación son cada vez más comunes, el teatro se presenta como un espacio de resistencia y reflexión.



