En el marco de la Feria del Libro de Madrid, el escritor mexicano Adalberto Ortiz presentó su más reciente obra, 'Juan, el inconstante', un álbum ilustrado que busca resonar con los niños neurodivergentes y sus experiencias únicas. A través de la figura del protagonista, Juan, quien se caracteriza por su curiosidad incesante y su dificultad para concentrarse en un solo interés, Ortiz busca mostrar una representación auténtica de la diversidad infantil. Este lanzamiento se produce en un contexto donde la inclusión y la comprensión de las diferencias en el aprendizaje son más relevantes que nunca en el ámbito educativo.
La obra, publicada el 1 de junio en España por Diego Pun Ediciones y que verá su lanzamiento en México en julio, se aleja de los enfoques tradicionales de la literatura infantil, que suelen incluir enseñanzas o moralejas. Ortiz enfatiza que su intención no es educar en el sentido estricto, sino más bien fomentar la imaginación y la curiosidad de los niños. 'No pretende ser un libro didáctico, sino un texto que provoque preguntas y que ofrezca consuelo a aquellos que se sientan identificados con la inconstancia de Juan', afirma el autor.
El autor, nacido en Ciudad de México en 1989, confiesa que su hermano mayor fue la inspiración detrás de la creación de este personaje. Desde pequeño, admiró la versatilidad y la capacidad de su hermano para aprender sobre diversos temas, aunque también se dio cuenta de la crítica que recibía por no finalizar proyectos. Sin embargo, a medida que maduró, comprendió que esta inconstancia podía ser una fortaleza. 'Mi hermano Juan me ha brindado creatividad e ideas, su mirada es más amplia y rica que la mía', dice Ortiz, defendiendo la diversidad de pensamiento y la creatividad que pueden surgir de ella.
La ilustración de Gabriel Pacheco, un destacado artista también originario de México, complementa el texto de manera poética. En una de las imágenes más evocadoras, un niño se balancea en un columpio que parece surgir del cielo, acompañado por una bandada de pájaros azules que escalan las cuerdas. Este tipo de representación visual no solo enriquece la narrativa, sino que también proporciona un espacio para la interpretación y la conexión emocional, permitiendo que los niños vean sus propias vivencias reflejadas en la obra.
Pacheco describe al protagonista de 'Juan, el inconstante' como un niño seguro de sí mismo, que desafía las normas con su estilo único, caracterizado por grandes gafas rojas y vestimenta poco convencional. Este aspecto del personaje es crucial, ya que muestra que la diversidad y la singularidad son aspectos valiosos y dignos de celebración. 'Es un niño que, a pesar de ser visto como diferente, no duda de su identidad', expresa el ilustrador, resaltando la importancia de la autoaceptación en un mundo que a menudo estigmatiza lo que se considera fuera de lo común.
La obra de Ortiz y Pacheco no solo se centra en la inconstancia como una característica desafiante, sino que también la presenta como un rasgo que puede abrir puertas a la creatividad y a nuevas formas de ver el mundo. En un momento donde la literatura infantil puede ser una herramienta poderosa para la inclusión y la empatía, 'Juan, el inconstante' se alza como una propuesta fresca y significativa que invita a los niños a explorar su propia diversidad y la del mundo que los rodea.



